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...y cada lámpara en su lugar
Gracias a los avances de la tecnología y al incansable esfuerzo y desvelo de los ingenieros y técnicos especializados en iluminación, cada día nos encontramos frente a nuevos hallazgos en materia de fuentes de luz (léase "lámparas"). Cada vez más pequeñas, de mayor rendimiento lumínico y mejor reproducción de los colores.

Algunas están especialmente indicadas para iluminación general, otras para iluminación de acénto, unas de luz cálida y otras fría, es decir, una lámpara para cada aplicación. Ahora bien, cuando se trata de iluminar nuestros hogares, y tal vez por esa condición tan humana de rebeldía, nos empecinamos tozudamente en utilizar siempre la lámpara "menos" indicada para cada lugar.

Veamos algunos ejemplos:

Las fuentes de luz más apropiadas para la iluminación residencial se pueden agrupar en incandescentes y fluorescentes. Dentro de las incandescentes podemos mencionar las tradicionales, en sus potencias entre 25 y 100 watts claras u opalinas, las reflectoras y las dicroicas. Entre las fluorescentes los tubos convencionales y los compactos simples, dobles o triples.

Una de las principales premisas a tener en cuenta en la iluminación del hogar es la reproducción cromática, o sea, como veremos los colores. Los colores cálidos (rojo, naranja, amarillo) se verán más brillantes y lucirán más vivos si los iluminamos con lámparas cálidas, es decir, las incandescentes. En contraposición, los colores fríos (verde, azul, violeta) se destacarán más bajo luz fría, por ejemplo, la de algunos tipos de lámparas fluorescentes. De lo expuesto se desprende que, invirtiendo los términos, iluminando los colores cálidos con luz fria y viceversa, estos se verán totalmente desvirtuados.

Dicho todo esto vamos al primer ejemplo.

COCINA: MESADA.
Es habitual y perfectamente razonable iluminar especialmente la mesada que es el lugar de trabajo y sobre la cual habitualmente proyectamos sombra con el cuerpo. La mejor manera y la más común de iluminarla es desde la parte inferior de la alacena. Bien! Con qué? Generalmente con un tubo fluorescente corto (18W) Muy bien! De que color? y... vamos a la ferretería y nos venden un tubo llamado "comercialmente" LUZ DIA y como suponemos que no hay nada mejor que la luz del dia, lo colocamos. MAL!!!. Ese tubo tiene una gran emisión de luz azul, por lo tanto y de acuerdo a la sesuda teoría expuesta anteriormente sobre los colores, un bife de chorizo crudo perteneciente a un pobre animalito recien faenado se verá bajo esa lámpara como si fuera de un mes atrás: marrón oscuro! Pero veamos que sucede si queremos iluminar nuestra vitrina para lucir la porcelana y la platería. Que ponemos? Y... luz cálida, por supuesto! NO!!! Ahora SI ponemos un tubo LUZ DIA, que hará brillar la platería y hacer parecer más blanca aún la porcelana. Con luz cálida el blanco seria amarillento y la platería parecería menos brillante.

Como norma general, es acosejable comprar las lámparas en una casa especializada y eventualmente asesorarse con los vendedores. En la actualidad hay no menos de media docena de tonos de luz en lámparas fluorescentes, tanto en tubos como en compactas, por lo tanto hay para todo tipo de aplicaciones.

Otro pequeño drama hogareño lo constituye la célebre y nunca bien ponderada "lámpara dicroica". Se trata de una fuente especialmente concebida para todas aquellas situaciones donde debemos evitar la emisión de calor, ya que merced a su pantalla dicroica, la mayoría del calor emitido por la lámpara es reflejado hacia su parte posterior. (iluminación de alimentos, telas que pueden decolorar con el calor o joyas, donde la temperatura puede aflojar algunos pegamentos de los engarces)

Estas lámparas tienen la característica de ser fuentes de las denominadas puntuales, es decir, que emiten un haz de luz muy definido. En general se las fabrica con apertura de haz de 10º, 24º, 38º y 60º siendo la potencia más habitual la de 50W. En razón de dicho haz de luz tan marcado, la iluminación sobre el plano será un círculo de bordes muy definidos. Por ejemplo una dicroica de 10º iluminando una mesa desde el cielorraso, (en general 1.80m) describirá un círculo de 0,31m, mientras que la de 38º lo hará de 1,24m. En cuanto a la intensidad de luz, esta será mayor cuanto más cerrado sea el ángulo. Este tipo de emisión de luz tan definido produce iluminaciones muy intensas pero también "sombras" muy duras.

De todo lo expuesto se desprende que la aplicación de la lámpara dicroica en la iluminación del hogar debe ser realizada con sumo cuidado. Uno de los errores más comunes es instalar dicroicas en los toiletes en forma cenital sobre los espejos. La intensa luz proveniente de las mismas provocará sombras muy duras debajo de los ojos, la nariz y el mentón desfigurando las facciones. Ni que hablar del pobre hombre que quiera afeitarse debajo de esa luz.

También suele ser utilizada en la cocina como luz general. Esto provocará que nuestra humanidad proyecte sombras sobre cualquier lugar donde nos detengamos. Sí, en cambio, esta lámpara será muy efectiva para destacar un cuadro o una obra de arte. También es sumamente interesante iluminando cortinados o paredes con efectos de luz rasante describiendo elipses sobre las mismas.

Resumiendo: en el hogar, es una lámpara más indicada para iluminación de acento que para iluminación general. Supuestamente, siguiendo estas reglas y aplicando un poco de buen gusto y sentido común, lograremos iluminar nuestro hogar decorosa y eficazmente.
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