Técnicas:
la iluminación de acento (Parte I)
Al plantear la tarea
de iluminar un objeto al cual se desea destacar dentro de un determinado
entorno, frecuentemente surgen una cantidad de interrogantes:
que tipo de fuente luminosa utilizar, con que luminaria, a que
distancia, con que nivel de iluminación, etc.
El primer paso será determinar que "factor"
de acentuación se desea dar al objeto. Este factor representa
la relación entre la iluminación o nivel de iluminación
que tendrá dicho objeto y el entorno inmediato. Una regla
de oro en iluminación dice que para que el ojo humano detecte
una diferencia entre dos niveles de iluminación, debe existir
una relación de al menos 2 : 1. Ejemplo: un cuadro sobre
una pared del living de la casa; en este tipo de ambiente de la
vivienda, difícilmente el nivel de iluminación supere
los 100 lux sobre la pared, por consiguiente y de acuerdo a lo
expresado anteriormente, el "acento" sobre el cuadro
deberá ser de al menos 200 lux para que se "note"
que hemos querido que se destaque un poco.
Hasta aquí solo hemos logrado que el
cuadro se destaque ligeramente del resto de los elementos ubicados
sobre la misma pared. Quedará a criterio del usuario o
del diseñador determinar el factor de acentuación
más adecuado. Algunas de las relaciones más habituales
son las de 5 : 1, para lograr un efecto ligeramente teatral, 15
: 1 para uno realmente teatral o 30 : 1 para un efecto dramático.
El factor a aplicar tendrá que ver con el clima que se
quiera imprimir a la escena.
De todos modos, el factor de acento puede ser modificado a voluntad
por medio del "dimming" o variación del flujo
luminoso de las diversas fuentes de luz. Tanto se podrá
lograr atenuando la iluminación general del ambiente conservando
el flujo de la fuente de destaque, como aumentando el de destaque
y manteniendo el nivel ambiente o bien aumentando el destaque
y disminuyendo el entorno; con este último recurso se obtendría
el factor de acento más elevado posible.
Ya hemos visto como lograr que la obra expuesta
en nuestra pared se destaque del entorno, pero... podemos iluminar
cualquier pintura, dibujo o tapiz por ejemplo con 400 lux para
lograr un efecto teatral sobre una pared iluminada con 80 lux?
La respuesta es NO! Por que? Se debe exclusivamente a razones
de preservación de la obra.
Es sabido que la luz daña los elementos de origen vegetal;
a ello se debe que en los museos no permitan el uso del flash
de las cámaras fotográficas. La luz admitida por
una obra de arte está relacionada con el grado de sensibilidad
o fragilidad del material empleado. Este control de la iluminación
se efectúa en lux/hora y se mide como sigue: supongamos
una acuarela o dibujo a lápiz; este tipo de material no
bebería recibir más de 150.000 lux/hora al año.
De acuerdo a esta limitación, iluminado nuestra obra durante
250 días al año con un nivel de 150 lux, podríamos
hacerlo durante 4 horas diarias, no más, para totalizar
los 150.000 lux/hora anuales..
Si en cambio quisiéramos elevar dicho nivel al doble, es
decir 300 lux, la exposición debería ser reducida
a solo 2 horas diarias durante los 250 días del año
para no sobrepasar el límite anual de lux/hora. En una
palabra, no se debe superar el limite de exposición en
lux/hora anuales.
Para un tapiz, en cambio, el límite anual se reduce a 50,000
lux/hora anuales, lo que significaría no más de
50 lux diarios a razón de 4 horas al día durante
250 días al año. Con este mismo cronograma, una
pintura al óleo acepta unos 250 lux diarios para totaliza
aproximadamente 500.000 lux/hora anuales debido a que se trata
de un material mucho menos sensible a la luz..
De acuerdo a este nuevo parámetro, podemos
deducir fácilmente que para iluminar algún tapiz
medianamente valioso exhibido en nuestro living con un factor
de acento ligeramente teatral, (5 : 1) la pared no debería
tener un nivel de iluminación superior a los 10 lux, para
que con 50 lux sobre el material, obtengamos la relación
deseada.
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