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Técnicas:
la iluminación de acento (Parte III) Apéndice
En la nota anterior (Parte
II) habíamos visto en teoría como
iluminar un cuadro teniendo en cuenta la fuente del luz, su ubicación
con respecto al objeto, el nivel de iluminación y los diversos
factores de acento. Veamos ahora, a través de una serie
de imágenes, como quedaría nuestro trabajo experimentando
con distintos factores de acento sobre un caso real.
Los elementos para este trabajo práctico fueron: Un cuadro
de 450 x 350 mm realizado con pinturas sintéticas sobre
cuero y una lámpara incandescente halógena de 50W/12V/24º
AR111 montada con un ángulo de aproximadamente 35º
con respecto a la pared.
A los efectos de esta experiencia, se ha mantenido constante el
nivel de iluminación sobre el cuadro, variando la iluminancia
de la pared para lograr los diversos factores de acento.
En la figura 1 se ha logrado un factor de acento de 10 : 1, mientras
que en la figura 2, el acento fue de 15 : 1. Se deberá tener
en cuenta que la aparente mayor iluminancia sobre el cuadro en la
figura 2 se debe a que el fotómetro de la cámara no
puede hacer una discriminación precisa entre dos luminancias
tan dispares (pared - cuadro); recordemos que el nivel de iluminación
sobre el cuadro ha sido constante en todo momento.
En la figura 3, el factor de acento llega a 30 : 1, mientras que
en la figura 4 supera el 60 : 1.
Mediante este ejemplo podemos acordar fácilmente que el caso
de la figura 1 es el ideal, ya que el factor de acento logra su
cometido sin distorsionar demasiado el entorno. Los casos 3 y 4
en cambio, producen un efecto excesivamente dramático, y
que además, para lograrlo habría que dejar la habitación
totalmente a oscuras. Nótese también, que se ha tratado
que el haz de luz no supere al menos una de las dimensiones del
cuadro, en este caso su ancho. Tratándose de un cuadro apaisado,
al tratar de inscribir la elipse de luz en el ancho de la obra,
será inevitable que esta supere su altura. En los formatos
verticales es mucho más probable lograr que el óvalo
se mantenga totalmente inscripto en el marco.

En la figura 5 puede observarse lo acotado en la parte II de la
nota en lo que se refiere a la iluminación de acento realizado
con lámparas dicroicas. El halo secundario de la fuente ilumina
una zona muy extensa fuera del cuadro, lo cual produce una luminancia
sobre la pared bastante cercana a la de la parte inferior de la
pintura, la que ex profeso se ha elegido de color blanco y sin marco.
Este efecto provoca una distracción en la apreciación
de la obra, haciendo que la vista se desplace del centro de interés.
También habíamos visto que era
de suma importancia la ubicación de la fuente de luz con
respecto a la obra para evitar los reflejos, especialmente cuando
se trate de objetos brillantes o protegidos con vidrios. Dijimos
que un ángulo de aproximadamente 30º con respecto
la pared daría resultados satisfactorios. (Figuras 6 y
7)

No obstante, cabe hacer una salvedad para el caso de la iluminación
de pinturas; esta se refiere a las ejecutadas al óleo y en
especial a las realizadas con espátula. Esta técnica
se basa en la aplicación de pintura consistente sobre la
tela, produciendo un sin número de relieves de las más
diversas formas y orientaciones. Estos relieves, sumados al ya conocido
brillo de estas pinturas, producirán pequeñísimas
superficies reflectoras especulares con las más caprichosas
orientaciones, las que provocarán la reflexión de
la fuente de luz en las infinitas direcciones del espacio, haciendo
inevitable que la pintura "brille" desde cualquier ángulo
que se la mire y provocando en oportunidades el "velado"
de algún sector de la obra. (Figura 8) - (ver "luminancia
de velo" en el artículo titulado "Iluminación
adecuada vs. Iluminación inadecuada" - En Notas Técnicas).

Un posible paliativo para estos casos es el de no utilizar iluminación
demasiado puntual sino más bien difusa, como por ejemplo
una lámpara AR111, 70 0 48 pero con un vidrio esmerilado
delante de ella o un pequeño spot construido en vidrio opalino
conteniendo una lámpara tipo Bi-pin satinada; esto hará
que la luz llegue a la pintura de forma difusa, minimizando los
brillos. Naturalmente, en estos casos será mucho más
difícil lograr factores de destaque muy definidos.
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